Independencia de Perú

La Independencia del Perú es un proceso histórico social,
que corresponde a todo un periodo de fenómenos sociales levantamientos y
conflictos bélicos que propició la independencia política y el surgimiento de
la República Peruana como un estado independiente de la monarquía española,
resultado de la ruptura política y desaparición del Virreinato del Perú por la
convergencia de diversas fuerzas liberadoras y la acción de sus propios hijos.
Los antecedentes más remotos de un afán independentista en
el Perú, con relación a la corona española, se pueden notar en los intentos de
algunos de los primeros conquistadores españoles por liberarse del dominio del
rey de Castilla. Luego, a lo largo del siglo XVIII, se sucedieron múltiples
movimientos y manifestaciones indígenas contra la dominación colonial y el
trato de las autoridades coloniales, algunos de las cuales devinieron en
auténticas rebeliones. La aplicación de las reformas borbónicas incrementó la
desazón y la inconformidad tuvo su estallido en la revolución de Túpac Amaru
II, la cual terminó en la represión de aquella revuelta aunque permaneció
latente el germen del descontento indígena. Se discute si éstos movimientos
deben o no ser considerados como precedentes de la emancipación protagonizada
por caudillos y pueblos del Perú y de otros países del continente americano.
En setiembre de 1820, desembarcó en Paracas el general don
José de San Martín con tropas procedentes de Argentina y Chile. Se instaló
provisionalmente en Pisco y envió delegados a la Conferencia de Miraflores, con
la esperanza de convencer al virrey Joaquín de Pezuela de colaborar con la
Independencia del Perú. Al no conseguirlo, se trasladó a Huaura, más cerca de
Lima. Mientras tanto su lugarteniente Álvarez de Arenales venció en la batalla
de Cerro de Pasco y el jefe de su escuadra Tomás Cochrane capturó en el Callao
el buque “Esmeralda”.
Al comenzar 1821, varias ciudades del norte del Perú se
adhirieron a los patriotas y empezaron a desertar algunos batallones realistas.
Esto provocó el “Motín de Aznapuquio” (enero de 1821), donde un grupo de generales
españoles obligaron a renunciar a Pezuela y nombraron como virrey a José de La
Serna, quien decidió entrevistarse con San Martín en la Conferencia de
Punchauca (junio de 1821). El resultado fue negativo, por lo que San Martín
acercó sus tropas a Lima, donde empeoró la escasez de alimentos por el bloqueo
de los patriotas. Entonces La Serna y sus tropas huyeron a la sierra central,
para después enrumbar al Cusco. Esto permitió el ingreso pacífico de San Martín
a Lima para proclamar la Independencia del Perú. La ceremonia se realizó en la
Plaza Mayor, el 28 de julio de 1821.
Don José de San Martín gobernó el
Perú provisionalmente con el título de Protector. Durante un año trato de
organizar el nuevo Estado y de terminar con la resistencia realista en la
sierra sur. Trató de obtener la ayuda de Simón Bolívar, pero éste no aceptó
venir mientras San Martín tuviera el poder. En setiembre de 1822, San Martín
renunció al gobierno y se retiró del Perú. El Congreso peruano nombró una Junta
Gubernativa, que al poco tiempo sufrió el golpe de estado de José de la Riva
Agüero. La Junta y Riva Agüero enviaron tropas contra el virrey La Serna, pero
fracasaron. En julio de 1822, el Congreso nombró Presidente a don Bernardo de
Tagle, quien llamó de emergencia al Libertador Simón Bolívar.
Simón Bolívar fue proclamado
Dictador en febrero de 1824, se instaló en Trujillo y organizó el Ejército Unido
Libertador, que el 6 de agostó venció a los realistas en la batalla de Junín y
el 9 de diciembre en la batalla de Ayacucho. Aquí cayó prisionero el virrey La
Serna, quien fue expulsado del Perú. El último foco de resistencia realista fue
la fortaleza de Real Felipe, pero el general español Ramón Rodil la entregó en
enero de 1826.
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